En ginecología, algunas lesiones precancerosas y cancerosas requieren tratamiento quirúrgico para preservar la salud y, en muchos casos, salvar la vida de la paciente. Identificar estos casos a tiempo y actuar de forma oportuna es clave para lograr buenos resultados.

En este artículo te explicamos en qué situaciones se indica una cirugía ginecológica, qué tipos de procedimientos se utilizan y cómo se realiza el seguimiento después del tratamiento.
¿Qué son las lesiones precancerosas y cancerosas en ginecología?
Las lesiones precancerosas son alteraciones en los tejidos del cuello uterino, endometrio o vulva que, si no se tratan, pueden evolucionar hacia cáncer. Las más comunes son:
- Displasias cervicales (NIC I, II o III) detectadas por Papanicolaou o colposcopía
- Hiperplasia endometrial atípica, que puede convertirse en cáncer de endometrio
- Lesiones escamosas vulvares o vaginales intraepiteliales causadas por el virus del papiloma humano (VPH)
Estas condiciones pueden no generar síntomas, por lo que el control ginecológico regular es fundamental para su detección.

¿Cuándo se requiere cirugía?
La cirugía puede indicarse en casos donde el tratamiento conservador no es suficiente o cuando se confirma la presencia de cáncer. Algunas de las indicaciones quirúrgicas más frecuentes incluyen:
- Lesiones cervicales de alto grado que no regresan con tratamiento local
- Hiperplasia endometrial atípica que no responde a terapia hormonal
- Cáncer de cuello uterino, endometrio, ovario o vulva en etapas tempranas
- Presencia de masas sospechosas o hemorragias anormales que requieren diagnóstico por biopsia quirúrgica
Tipos de cirugía ginecológica en casos de lesiones precancerosas y cancerosas
Conización cervical
Procedimiento que extirpa una porción del cuello uterino afectado por una lesión precancerosa. Se realiza con bisturí, láser o asa de LEEP.
Histerectomía total o radical
En casos de cáncer de útero o lesiones endometriales atípicas. Puede acompañarse de salpingectomía (trompas de Falopio) y ooforectomía (ovarios), según el tipo de cáncer.
Cirugía oncológica para ovario o vulva
Incluye la extirpación de los órganos afectados, ganglios linfáticos cercanos y, en algunos casos, tejidos contiguos. Es realizada por ginecólogos con formación en cirugía oncológica.

Biopsia quirúrgica o legrado uterino
Permiten confirmar el diagnóstico en pacientes con sangrado irregular persistente o engrosamiento endometrial en ecografía.
Recuperación y seguimiento
La recuperación depende del tipo de cirugía realizada. En procedimientos conservadores como la conización, el reposo es breve y permite preservar la fertilidad. En cirugías mayores, como la histerectomía, la recuperación puede tomar varias semanas.
Después de la cirugía, el seguimiento incluye:
- Controles ginecológicos regulares
- Exámenes de imagen o laboratorios, según el caso
- Evaluación por oncología ginecológica si se detectó cáncer invasivo
La importancia del diagnóstico temprano de lesiones precancerosas y cancerosas
Muchas de estas condiciones pueden tratarse con éxito si se detectan a tiempo. Por eso es clave:
- Realizar controles ginecológicos anuales
- Hacerse el Papanicolaou y test de VPH
- Consultar ante cualquier sangrado anormal, dolor o secreción inusual
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